Tal y como podemos comprobar a diario en nuestro despacho de abogados de separaciones en Barcelona, cada vez es más usual que se establezca en los procesos de separación y divorcio una guarda compartida para con los hijos nacidos de la relación, ya sea por consenso entre las partes, o bien por decisión judicial. Sin embargo dicha tendencia no esta bien resuelta en la LIRPF (ley del IRPF).

La tributación conjunta

La Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en su Título IX, dedicado a la Tributación, regula en el artículo 82 la tributación conjunta.

Establece este artículo dos modalidades de unidad familiar, que permitirán a quien forme parte de ellas tributar de forma conjunta:

– La primera modalidad de unidad familiar será la integrada por los cónyuges no separados legalmente y, si los hay:

  • Los hijos menores de edad
  • Los hijos mayores de edad incapacitados judicialmente y sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada

– La segunda modalidad de unidad familiar será cuando haya separación legal o cuando no exista vínculo matrimonial, la formada por el padre y la madre y todos los hijos que convivan con uno u otro, hijos menores de edad, o mayores incapacitados.

Los apartados 2 y 3 del artículo 82 de la LIRPF, establecen que nadie podrá formar parte de dos unidades familiares al mismo tiempo y que la determinación de los miembros de la unidad familiar se realizará atendiendo a la situación existente a 31 de diciembre de cada año.

Teniendo en cuenta lo que acabamos de ver, y en el caso de existir una guarda compartida, los hijos menores conviven con ambos progenitores, por lo tanto, los dos podrían presentar la declaración conjunta porque cumplen los requisitos. Pero no será posible que una misma persona forme parte de dos unidades familiares distintas y, por lo tanto, solo uno de ellos podrá hacer la declaración conjunta, debiendo optar el otro por la individual. Esta situación requiere que las partes lleguen a un acuerdo para decidir quién hace la declaración con el hijo y quién no, constituyéndose una situación conflictiva e injusta, ya que la realidad es que los hijos en régimen de guarda compartida conviven con ambos progenitores.

El mínimo por descendientes

Lo que sí que podrán hacer los progenitores que tengan establecido el régimen de guarda compartida para los hijos será aplicarse, ambos, el mínimo por descendientes que encontramos regulado en los artículos 58.1 y 60 de la LIRPF.

El artículo 60 establece que cuando dos o más contribuyentes tengan derecho a la aplicación del mínimo por descendientes, ascendientes o discapacidad, respecto de los mismos ascendientes o descendientes, su importe se prorrateará entre ellos por partes iguales, lo que supone que en los casos de guarda compartida, el mínimo familiar por descendientes se prorrateará entre ambos padres, independientemente de aquél con el que estén viviendo a 31 de diciembre (fecha de devengo del impuesto). Esta idea se refuerza con el artículo 58.1 LIRPF cuando establece que se asimilará a la convivencia con el contribuyente, la dependencia respecto a este último, es decir, no importa, como hemos dicho, con quién está el hijo el día 31 de diciembre sino de quien ha dependido durante todo el año, y esto en régimen de guarda compartida, normalmente significa que depende, de igual forma de ambos progenitores.

Por estos motivos, es importante ser previsor y mirar con lupa los efectos fiscales que pueden acarrear las decisiones que se toman durante el proceso de separación o divorcio, de ahí la importancia de contar con un asesoramiento como el que proporcionamos en Letrados Barcelona, la única forma de evitar muchas desigualdades posteriores.

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